Guía de buenas prácticas para el cuidado de quienes nos cuidan

Frente a los riesgos y daños en la salud integral de los equipos que trabajan en contextos críticos como el de las violencias por motivos de género, la prevención del síndrome de quemarse por el trabajo puede incorporarse como una política de cuidado promovida desde las instituciones. Las diferentes estrategias a desplegar inciden también en la prevención de las violencias institucionales que refuerzan los procesos de victimización de las mujeres y LGTBI+ que los equipos acompañan.

Si bien las personas que trabajan en espacios de atención a las violencias por motivos de género pueden desarrollar prácticas individuales de autocuidado frente al desgaste laboral como realizar actividades recreativas, capacitarse en el tema y no llevarse el trabajo a sus casas. Y los equipos pueden crear prácticas colectivas relevantes para el cuidado mutuo como la generación de espacios de encuentro y reflexión sobre el trabajo, el acompañamiento y la solidaridad entre pares.

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